Castración Química-Una mirada desde la libertad y la bioética

(*)Todos los Derechos Reservados Copyr. Gedisos (CEIG)

(*)CASTRACIÓN QUÍMICA

UNA MIRADA DESDE LA LIBERTAD Y LA BIOÉTICA

Cabutto, María Gabriela

La bioética es “el estudio de los problemas morales que presenta el desarrollo de la ciencia y de la técnica aplicada en relación con sus consecuencias presentes y futuras….” , se aplica a las investigaciones biomédicas y sobre el comportamiento; aborda una amplia gama de cuestiones sociales relacionadas con la vida cotidiana y la toma de decisiones en momentos críticos. Es la actitud ética definida como la capacidad de asumir la proyección amplia de las consecuencias de las acciones que realiza cada ser humano, aceptando las responsabilidades de poder decidir atendiendo al bienestar de muchos y no sólo al propio.

Los principios de la bioética son cuatro, tres de ellos tomados del Juramento Hipocrático, a decir: Beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía, esta última es la característica por excelencia de todo ser humano, el respeto a ésta es indisociable del reconocimiento de la dignidad humana. De hecho es uno de los derechos fundamentales de la persona, acompañado por la dignidad y la inviolabilidad de éstas. Se pone énfasis en el consentimiento voluntario, garantizado por la buena y veraz información, en un léxico que el común de la gente lo pueda entender, la ausencia de coacción o engaño y condiciones que sean objetivas a la hora de elegir libremente, como así también la posibilidad de poder preguntar y que las respuestas sean de fácil entendimiento.

Uno de los temas que se está discutiendo a nivel mundial, y que no nos deja afuera, es la idea de castrar químicamente a los violadores reincidentes ya condenados; de hecho se busca que el reo ingrese de modo voluntario al programa para ser beneficiado con la libertad o la reducción de la pena, comprometiéndose a seguir el tratamiento fuera de la cárcel.

Esto nos lleva a definir la Castración Química como la eliminación del potencial sexual de una persona, es decir, un sujeto llega a ser impotente careciendo de deseo e impulso sexual. En otras palabras, se le impide a esa persona el desarrollo de su apetito sexual por medio de fármacos específicos, que traen aparejado otros resultados adversos que pueden ser eventualmente letales para el individuo.

De hecho, la Castración Química no es una esterilización, sino una medida paliativa con efectos reversibles al abandonar el tratamiento. El objetivo es que se sometan al mismo por elección propia, aunque teniendo en cuenta la libertad de la que supuestamente utilizarían los condenados para adherirse al mismo, no sería tal; ya que están coaccionados por el objetivo de obtener un beneficio carcelario, es decir se someterían al tratamiento sólo para poder quedar afuera de la cárcel. Qué paradoja, buscan la libertad dejando de lado su propia libertad. El ente autónomo es justamente el individuo capaz de deliberar sobre sus objetivos personales y actuar bajo la dirección de esta deliberación, en esta cuestión estamos de acuerdo, pero el ansia de salir de la cárcel es más fuerte y la libertad queda restringida al momento de la elección.

Ya Locke, en el siglo XVIII, defendía la idea de pacto social como el acuerdo que se da entre los individuos para formar una sociedad civil, sometiendo las decisiones a la determinación de la mayoría que eran elegidas a través de la votación y poseían mandatos revocables. Un claro ejemplo de democracia. Locke parte de una concepción antropológica que considera a todo ser humano libre y racional por naturaleza; es decir se lo piensa en un estado de perfecta libertad para ordenar sus acciones y disponer en los límites de la Ley Natural sin la necesidad de pedir autorización a otro hombre ni tener que depender de la voluntad de terceros. Sólo quienes lleguen al poder deben hacer uso de ese lugar para decidir por el bien de la mayoría, que son quienes lo votaron, sin olvidarse que los representan y que llegaron a ese puesto sólo para ordenar la sociedad y actuar para el bienestar de los ciudadanos en su conjunto.

Kant, más allá de poseer grandes diferencias con Locke, afirma que el único derecho originario del hombre, el cual posee en virtud de su humanidad, es la libertad; sosteniendo que el derecho es el conjunto de condiciones donde pueden conciliarse los arbitrios según la ley universal de la libertad. Esto quiere decir que los que están encargados de administrar justicia son legítimamente lo que tiene que velar por los derechos y las libertades de la población. Esto nos remite a aquellos que quieran implementar el sistema de la Castración Química como los que deben trabajar por custodiar los derechos, no buscar lesionar las libertades de los otros, poniéndoles ante ellos dos opciones para elegir, en las cuales entran en disputa el encierro versus un tratamiento que no es una solución para esta problemática, sino sólo una forma “legal” de salir del sistema penitenciario.

Nos preguntamos…. Cuál es el problema de estas personas????? La cuestión nos lleva a ver cuál fue el delito que cometió, o más bien, el bien jurídico que se defiende.

La integridad sexual es el derecho de las personas que tienen capacidad para expresar válidamente su voluntad y su deseo de tener trato sexual o a no tenerlo contra su voluntad, es el derecho a la intangibilidad de quienes, por ser menores o incapaces, no pueden manifestar válidamente su consentimiento. Esto nos lleva a afirmar que el delito que cometió dicha persona menoscaba y lesiona el derecho de otro sujeto de decidir entablar o no una relación sexual. Atenta contra la libertad de poder expresar su deseo o no, va en contra de ella.

Hay que dejar claro que las personas a las que se hace referencia son aquello enfermos psicópatas, que como la palabra lo dice, son quienes no logran entablar una empatía hacia los demás, los cuales saben y conocen que su accionar no es bueno y aún así le infringen maldad hacia la víctima sin sentir compasión alguna; y mientras más chico es la víctima, la patología del autor es mayor. Estos individuos deberían estar en centros adecuados, sujetos a tratamientos psicológicos/psiquiátricos y no en cárceles comunes junto a otros presos, porque para ellos el placer de dominar y humillar es mayor que la descarga sexual misma. Debería existir una institución psiquiátrica penitenciaria que se encargue de realizarle los debidos tratamientos para poder controlarlos, ya que la reinserción resulta casi imposible. Deben aprender a controlar sus impulsos por medio de terapia farmacológica, y si decide el reo, la castración química, pero no se le puede permitir salir en libertad, porque no tiene misericordia por los demás, y de hecho no están preparados para volver a vivir en sociedad.

De hecho, si accede a la Castración Química para salir de la cárcel, es mucho más probable que reincida por el hecho de ser enfermos psicópatas y las drogas producen la limitación de su potencial sexual; aún así para ellos es más importante la perversión, el dañar al otro más que la descarga sexual. Por lo tanto la violencia hacia la víctima puede ser hasta letal, y ni hablemos de la huella psicológica que quedaría impresa en la misma.

De este modo, no es posible que quienes padezcan este tipo de trastorno se les pueda dar la posibilidad de elegir salir en libertad a cambio de un tratamiento que no daría resultado para lo que se pretende hacer. Queda claro que no pueden optar, porque el beneficio de la libertad es más fuerte que estar adentro, y a su vez su propia decisión queda sesgada por la búsqueda del beneficio y no por curarse. No está de más recordar que quien cometió el delito tampoco tuvo en cuenta la libertad de quien fue víctima, que de hecho la sometió violando no sólo su intimidad, sino dejando una huella muy difícil de borrar, ya que la estampa que queda en la psiquis es prácticamente imposible de anular.

Una vez más se contraponen las libertades, pero es más importante resguardar la integridad de aquellos que no pueden manifestar su consentimiento a raíz de su edad, por no tener la plena madurez física, psíquica ni sexual; y mucho menos que tales tratos sexuales sean anormales en sus modos, y si éstos son llevados a cabo por gente de su ámbito cercano, ya sea familiares o amigos de los padres. Esto es significativo, ya que se basa en la confianza que se les debe tener a raíz de la relación próxima con el menor, y el sentimiento de abandono y desprotección que siente la víctima ante el agresor, ya que lo conoce y es querido por el grupo familiar. Esto influye en el resto de la vida del menor, y es muy grave por cuanto es altamente traumatizante, ya que el niño espera protección de eso persona que es quien le responde con agresiones en el ámbito privado, manoseando su cuerpo y desorientando sus valores.

Aquellos encargados de cuidarlos y protegerlos, defendiendo su simplicidad y acompañándolos en el maravilloso camino del crecimiento, de repente rompen la inocencia de los niños del modo más brusco e hiriente que se pueda dar, no sólo disparan contra su niñez, sino que irrumpen con el futuro que le esperaba por vivir, porque las consecuencias de una violación son irreparable, y más cuando el abuso es reiterado y dentro del ámbito familiar. La misión del Estado es justamente salvaguardarlos de quienes osen irrumpir tan hermosa etapa, y su castigo debe ser el que les corresponde: estar presos y separados de la sociedad, lejos de chicos para que no puedan seguir arruinando vidas.

La libertad que se debe defender es la de todos, principalmente la de los niños que son los que toleran sin saber lo que están viviendo, y consienten lo que les hacen sólo porque el mayor es autoridad, y bajo engaños, mentiras y amenazas logran franquear las barreras naturales, y por miedo el niño accede al pedido, y de ese modo está cuidando el equilibrio en la familia. La verdad es que es un silencio muy pesado el que le toca al menor, ya que se hace responsable de lo que le puede pasar a su mamá, a sus hermanos y a quienes él quiere; se pone sobre sus hombros el peso de mantener la familia unida, y de que no se enteren los otros, porque pueden ser lastimados por la verdad; y de hecho no le van a creer.

Esta es una de las realidades que se ven hoy, y que es tema para una discusión larga y profunda. Los derechos de todos deben ser protegidos y cuidados; el deber de quienes gobiernan pasa justamente por saber defender a todos los ciudadanos, y crear un sistema que mantenga a los violadores en un lugar especializado que los contenga y no permita que vuelvan a infringir la ley, porque lastiman y arruinan la vida de las víctimas.

A su vez, debe existir un programa que de contención y tratamiento especializado a quienes fueron atacados, ya sea niños o mayores. Y los acompañen en todo el proceso que les espera, desde lo afectivo, emocional y social, sin dejar de lado lo engorroso y vergonzoso que es llegar al Sistema Judicial y encontrarse con preguntas que se repiten y los llevan hasta ese horroroso momento.

Una vez más la bioética debe tomar su lugar y hacer reflexionar a quienes tienen el futuro del país en sus manos, porque ahí están los niños, y su porvenir está en juego.

Cabutto , María Gabriela

DNI 28103581

1 Boladeras de Cucurella, Margarita, Bioética pág 7

Bibliografía consultada

Andruet, Armando, Bioética, derecho y sociedad conflicto, ciencia y convivencia Editorial Alveroni Córdoba enero 2004

Arocena, Gustavo Delitos contra la integridad sexual Editorial Advocatus Córdoba, octubre 2001

Boladera de Cucurella, Margarita Bioética Proyecto Editorial Síntesis Madrid octubre 1999

Villada, Jorge Luis Delitos sexuales Editorial La Ley Buenos Aires agosto 2006

Atras   24.08.2010.


Castración Química-Una mirada desde la libertad y la bioética

(*)Todos los Derechos Reservados Copyr. Gedisos (CEIG)

(*)CASTRACIÓN QUÍMICA

UNA MIRADA DESDE LA LIBERTAD Y LA BIOÉTICA

Cabutto, María Gabriela

La bioética es “el estudio de los problemas morales que presenta el desarrollo de la ciencia y de la técnica aplicada en relación con sus consecuencias presentes y futuras….” , se aplica a las investigaciones biomédicas y sobre el comportamiento; aborda una amplia gama de cuestiones sociales relacionadas con la vida cotidiana y la toma de decisiones en momentos críticos. Es la actitud ética definida como la capacidad de asumir la proyección amplia de las consecuencias de las acciones que realiza cada ser humano, aceptando las responsabilidades de poder decidir atendiendo al bienestar de muchos y no sólo al propio.

Los principios de la bioética son cuatro, tres de ellos tomados del Juramento Hipocrático, a decir: Beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía, esta última es la característica por excelencia de todo ser humano, el respeto a ésta es indisociable del reconocimiento de la dignidad humana. De hecho es uno de los derechos fundamentales de la persona, acompañado por la dignidad y la inviolabilidad de éstas. Se pone énfasis en el consentimiento voluntario, garantizado por la buena y veraz información, en un léxico que el común de la gente lo pueda entender, la ausencia de coacción o engaño y condiciones que sean objetivas a la hora de elegir libremente, como así también la posibilidad de poder preguntar y que las respuestas sean de fácil entendimiento.

Uno de los temas que se está discutiendo a nivel mundial, y que no nos deja afuera, es la idea de castrar químicamente a los violadores reincidentes ya condenados; de hecho se busca que el reo ingrese de modo voluntario al programa para ser beneficiado con la libertad o la reducción de la pena, comprometiéndose a seguir el tratamiento fuera de la cárcel.

Esto nos lleva a definir la Castración Química como la eliminación del potencial sexual de una persona, es decir, un sujeto llega a ser impotente careciendo de deseo e impulso sexual. En otras palabras, se le impide a esa persona el desarrollo de su apetito sexual por medio de fármacos específicos, que traen aparejado otros resultados adversos que pueden ser eventualmente letales para el individuo.

De hecho, la Castración Química no es una esterilización, sino una medida paliativa con efectos reversibles al abandonar el tratamiento. El objetivo es que se sometan al mismo por elección propia, aunque teniendo en cuenta la libertad de la que supuestamente utilizarían los condenados para adherirse al mismo, no sería tal; ya que están coaccionados por el objetivo de obtener un beneficio carcelario, es decir se someterían al tratamiento sólo para poder quedar afuera de la cárcel. Qué paradoja, buscan la libertad dejando de lado su propia libertad. El ente autónomo es justamente el individuo capaz de deliberar sobre sus objetivos personales y actuar bajo la dirección de esta deliberación, en esta cuestión estamos de acuerdo, pero el ansia de salir de la cárcel es más fuerte y la libertad queda restringida al momento de la elección.

Ya Locke, en el siglo XVIII, defendía la idea de pacto social como el acuerdo que se da entre los individuos para formar una sociedad civil, sometiendo las decisiones a la determinación de la mayoría que eran elegidas a través de la votación y poseían mandatos revocables. Un claro ejemplo de democracia. Locke parte de una concepción antropológica que considera a todo ser humano libre y racional por naturaleza; es decir se lo piensa en un estado de perfecta libertad para ordenar sus acciones y disponer en los límites de la Ley Natural sin la necesidad de pedir autorización a otro hombre ni tener que depender de la voluntad de terceros. Sólo quienes lleguen al poder deben hacer uso de ese lugar para decidir por el bien de la mayoría, que son quienes lo votaron, sin olvidarse que los representan y que llegaron a ese puesto sólo para ordenar la sociedad y actuar para el bienestar de los ciudadanos en su conjunto.

Kant, más allá de poseer grandes diferencias con Locke, afirma que el único derecho originario del hombre, el cual posee en virtud de su humanidad, es la libertad; sosteniendo que el derecho es el conjunto de condiciones donde pueden conciliarse los arbitrios según la ley universal de la libertad. Esto quiere decir que los que están encargados de administrar justicia son legítimamente lo que tiene que velar por los derechos y las libertades de la población. Esto nos remite a aquellos que quieran implementar el sistema de la Castración Química como los que deben trabajar por custodiar los derechos, no buscar lesionar las libertades de los otros, poniéndoles ante ellos dos opciones para elegir, en las cuales entran en disputa el encierro versus un tratamiento que no es una solución para esta problemática, sino sólo una forma “legal” de salir del sistema penitenciario.

Nos preguntamos…. Cuál es el problema de estas personas????? La cuestión nos lleva a ver cuál fue el delito que cometió, o más bien, el bien jurídico que se defiende.

La integridad sexual es el derecho de las personas que tienen capacidad para expresar válidamente su voluntad y su deseo de tener trato sexual o a no tenerlo contra su voluntad, es el derecho a la intangibilidad de quienes, por ser menores o incapaces, no pueden manifestar válidamente su consentimiento. Esto nos lleva a afirmar que el delito que cometió dicha persona menoscaba y lesiona el derecho de otro sujeto de decidir entablar o no una relación sexual. Atenta contra la libertad de poder expresar su deseo o no, va en contra de ella.

Hay que dejar claro que las personas a las que se hace referencia son aquello enfermos psicópatas, que como la palabra lo dice, son quienes no logran entablar una empatía hacia los demás, los cuales saben y conocen que su accionar no es bueno y aún así le infringen maldad hacia la víctima sin sentir compasión alguna; y mientras más chico es la víctima, la patología del autor es mayor. Estos individuos deberían estar en centros adecuados, sujetos a tratamientos psicológicos/psiquiátricos y no en cárceles comunes junto a otros presos, porque para ellos el placer de dominar y humillar es mayor que la descarga sexual misma. Debería existir una institución psiquiátrica penitenciaria que se encargue de realizarle los debidos tratamientos para poder controlarlos, ya que la reinserción resulta casi imposible. Deben aprender a controlar sus impulsos por medio de terapia farmacológica, y si decide el reo, la castración química, pero no se le puede permitir salir en libertad, porque no tiene misericordia por los demás, y de hecho no están preparados para volver a vivir en sociedad.

De hecho, si accede a la Castración Química para salir de la cárcel, es mucho más probable que reincida por el hecho de ser enfermos psicópatas y las drogas producen la limitación de su potencial sexual; aún así para ellos es más importante la perversión, el dañar al otro más que la descarga sexual. Por lo tanto la violencia hacia la víctima puede ser hasta letal, y ni hablemos de la huella psicológica que quedaría impresa en la misma.

De este modo, no es posible que quienes padezcan este tipo de trastorno se les pueda dar la posibilidad de elegir salir en libertad a cambio de un tratamiento que no daría resultado para lo que se pretende hacer. Queda claro que no pueden optar, porque el beneficio de la libertad es más fuerte que estar adentro, y a su vez su propia decisión queda sesgada por la búsqueda del beneficio y no por curarse. No está de más recordar que quien cometió el delito tampoco tuvo en cuenta la libertad de quien fue víctima, que de hecho la sometió violando no sólo su intimidad, sino dejando una huella muy difícil de borrar, ya que la estampa que queda en la psiquis es prácticamente imposible de anular.

Una vez más se contraponen las libertades, pero es más importante resguardar la integridad de aquellos que no pueden manifestar su consentimiento a raíz de su edad, por no tener la plena madurez física, psíquica ni sexual; y mucho menos que tales tratos sexuales sean anormales en sus modos, y si éstos son llevados a cabo por gente de su ámbito cercano, ya sea familiares o amigos de los padres. Esto es significativo, ya que se basa en la confianza que se les debe tener a raíz de la relación próxima con el menor, y el sentimiento de abandono y desprotección que siente la víctima ante el agresor, ya que lo conoce y es querido por el grupo familiar. Esto influye en el resto de la vida del menor, y es muy grave por cuanto es altamente traumatizante, ya que el niño espera protección de eso persona que es quien le responde con agresiones en el ámbito privado, manoseando su cuerpo y desorientando sus valores.

Aquellos encargados de cuidarlos y protegerlos, defendiendo su simplicidad y acompañándolos en el maravilloso camino del crecimiento, de repente rompen la inocencia de los niños del modo más brusco e hiriente que se pueda dar, no sólo disparan contra su niñez, sino que irrumpen con el futuro que le esperaba por vivir, porque las consecuencias de una violación son irreparable, y más cuando el abuso es reiterado y dentro del ámbito familiar. La misión del Estado es justamente salvaguardarlos de quienes osen irrumpir tan hermosa etapa, y su castigo debe ser el que les corresponde: estar presos y separados de la sociedad, lejos de chicos para que no puedan seguir arruinando vidas.

La libertad que se debe defender es la de todos, principalmente la de los niños que son los que toleran sin saber lo que están viviendo, y consienten lo que les hacen sólo porque el mayor es autoridad, y bajo engaños, mentiras y amenazas logran franquear las barreras naturales, y por miedo el niño accede al pedido, y de ese modo está cuidando el equilibrio en la familia. La verdad es que es un silencio muy pesado el que le toca al menor, ya que se hace responsable de lo que le puede pasar a su mamá, a sus hermanos y a quienes él quiere; se pone sobre sus hombros el peso de mantener la familia unida, y de que no se enteren los otros, porque pueden ser lastimados por la verdad; y de hecho no le van a creer.

Esta es una de las realidades que se ven hoy, y que es tema para una discusión larga y profunda. Los derechos de todos deben ser protegidos y cuidados; el deber de quienes gobiernan pasa justamente por saber defender a todos los ciudadanos, y crear un sistema que mantenga a los violadores en un lugar especializado que los contenga y no permita que vuelvan a infringir la ley, porque lastiman y arruinan la vida de las víctimas.

A su vez, debe existir un programa que de contención y tratamiento especializado a quienes fueron atacados, ya sea niños o mayores. Y los acompañen en todo el proceso que les espera, desde lo afectivo, emocional y social, sin dejar de lado lo engorroso y vergonzoso que es llegar al Sistema Judicial y encontrarse con preguntas que se repiten y los llevan hasta ese horroroso momento.

Una vez más la bioética debe tomar su lugar y hacer reflexionar a quienes tienen el futuro del país en sus manos, porque ahí están los niños, y su porvenir está en juego.

Cabutto , María Gabriela

DNI 28103581

1 Boladeras de Cucurella, Margarita, Bioética pág 7

Bibliografía consultada

Andruet, Armando, Bioética, derecho y sociedad conflicto, ciencia y convivencia Editorial Alveroni Córdoba enero 2004

Arocena, Gustavo Delitos contra la integridad sexual Editorial Advocatus Córdoba, octubre 2001

Boladera de Cucurella, Margarita Bioética Proyecto Editorial Síntesis Madrid octubre 1999

Villada, Jorge Luis Delitos sexuales Editorial La Ley Buenos Aires agosto 2006

Atras   24.08.2010.

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