Madres filicidas :Mandato Maternidad e Infanticidio

Madres filicidas :Mandato Maternidad e Infanticidio

*LILIANA AGUIRRE

En ocasión de las VI Jornadas de "Las Mujeres en la Historia Argentina" llevadas a cabo en el año 2006 en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba bajo la dirección de la fundadora de las mismas Jornadas, fundadora también del Movimiento Aqui Mujeres y Mujeres Más Aquí, y de la organización Violencia Cero (Dra Liliana Aguirre) los temas expuestos fueron justamente los de Maternidad, Mandato e Infanticidio con el análisis de dos casos penales dilucidados a la luz de la "justicia" por la cual se condena a las madres autoras de dicho accionar. La investigación de los casos estuvo basada en los antecedentes clínicos de dos mujeres del S. XIX desde lo psicoginecológico, alteración puerperial, violencia doméstica, abandono, mal trato, amenazas contra la vida, hostigación diaria y permanente por parte del cónyuge, falta de los deberes de alimento y sanitarismo entre otros, por lo que induce a que una mujer no se encuentre en estado de compleja alteración mental para cometer semejante acto, solo el desborde la desesperación la falta de ayuda y la violencia colocan a la madre víctima de tales emociones en un entramado de soledad y angustia que solo pueden comprender congéneres sensibles. El desarrollo de la temática y sus conclusiones se encuentran en Editorial para su publicación en forma.

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Uruguay:

Madres filicidas sufren problemas psiquiátricos o violencia doméstica

Cristina Canoura

Montevideo.

La mujer que mata a su hijo recién nacido es considerada, en todo el mundo, un ser despreciable que no merece vivir, pues rompe el mandato social que espera de ella amor sin límite, abnegación y entrega total. Para ella, se exige el peso máximo de la ley por haber cometido el delito de "filicidio".

Sin embargo, la gran mayoría de ellas sufre enfermedades mentales severas, entre otras, psicosis puerperal, trastornos de personalidad y otros que están en el límite de la psicosis (considerados estructuras borderline) o retraso mental en diferentes grados.

La penuria económica, la violencia doméstica vivida desde la niñez o en la vida adulta y embarazos no deseados y encubiertos son también circunstancias que caracterizan la situación de las madres que llegan al extremo de asesinar a su cría.

En Uruguay, en el decenio 1997-2007, se detectaron 14 casos de filicidio cometidos por 12 mujeres (una de ellas fue autora de tres muertes), según consigna el estudio "Mujeres filicidas en Uruguay", al que tuvo acceso SEMlac.

Coordinada por la psicóloga Ana Nin, la pesquisa fue abordada por un equipo integrado por sociólogos y psicólogas que se especializan en psicología jurídica en la clínica M y H Garbarino, que dirige el psicoanalista Alejandro Garbarino.

Este estudio fue presentado en agosto en las segundas jornadas "Más allá del consultorio", organizadas por la Asociación Uruguaya de Psicoterapia Psicoanalítica y en el V Congreso Nacional de Psicólogos Forenses de Argentina, realizado en Buenos Aires, a mediados de ese mes.

"Las madres que dan muerte a sus hijos pequeños son las más estigmatizadas por la sociedad; se les considera frías y despiadadas, no sólo por contrariar la ley natural de reproducir la especie, sino también por la indefensión de la víctima. Se concibe la época del embarazo y alumbramiento como el momento cúlmine de la vida de la mujer, ya que esto la habilita a ejercer la maternidad, es decir, la función suprema impuesta desde la cultura", se sostiene en el trabajo.

Con un alto impacto social, en los últimos tiempos se han registrado en Uruguay varios delitos de este tipo, así como un incremento de las denuncias de abuso sexual y maltrato de niños.

Según confirmó a SEMlac la psicóloga forense Ana Nin, los casos de filicidio aumentaron de uno a tres por año, a partir de 2002. La crisis económica que detonó ese año y el aumento de los casos de violencia doméstica a los que están vinculados subyacen como causas de ese incremento.

La investigación, coordinada por Nin, partió con una minuciosa búsqueda de casos de filicidio en el Archivo del Instituto Técnico Forense. La pesquisa no fue simple ya que, desde 1995, la llamada "Ley de Seguridad Ciudadana" modificó la norma penal y lo que otrora se calificaba de "infanticidio" pasó a ser genéricamente "homicidio", por lo cual se analizó cada uno de los expedientes así caratulados, en los que las víctimas fueran bebés, niños pequeños o aun hijos adultos.

Desde el punto de vista judicial, en casos de psicosis, de retraso mental profundo o de una alteración mental significativa, las autoras del delito son declaradas inimputables: recibirán tratamiento psiquiátrico y psicológico en confinamiento, pero no serán procesadas.

La edad de las filicidas osciló entre los 18 y los 64 años. Las mujeres que estaban comprendidas en la franja de los 18 a los 25 años fueron responsables de cuatro de las muertes; 75 por ciento de ellas correspondieron a recién nacidos.

De las otras cuatro muertes cometidas por mujeres de 26 a 35 años, una es de un recién nacido, dos corresponde a niños menores de un año y otra a uno de dos.

En la franja de 35 a 45 años se produjeron tres decesos: dos recién nacidos gemelos y un niño menor de un año. En esta franja también hay una mujer contabilizada en la anterior, pues cometió el crimen dos veces, a los 34 y a los 40 años, cuando quedó embarazada de gemelos.

En el grupo de 46 a 65 años se dio muerte a tres mayores de edad. De las 14 víctimas fatales, 13 pertenecen al sexo masculino y uno al femenino.

Nin explicó que hay una relación directa entre la edad de las filicidas y el estrato social al que pertenecen. Las más jóvenes viven en situaciones de marginalidad. Las que matan a sus hijos cuando ya no son niños pertenecen a un estrato social medio y alto y, en dos de esas situaciones, el motivo declarado fue el que los expertos califican de "altruístico", es decir, aliviar del sufrimiento a un hijo gravemente enfermo o al grupo familiar.

Cuando la víctima del filicidio es un recién nacido, este se cometió fue por asfixia, abandono o puñaladas. En menores de dos años, la mayoría de las muertes fueron causadas por golpes (un caso por ahorcamiento). Los mayores murieron por armas de fuego.

"Si analizamos la casuística, vemos que muchas de estas mujeres padecen trastornos mentales importantes y severos. Eso habla de la salud mental de la población. Si bien no es un número elevado de casos comparado con otros delitos, pensamos que la violencia es también un gran problema de salud", acotó Nin.

Causas subyacentes

La investigación buscó responder las siguientes preguntas: ¿Las filicidas padecen una enfermedad mental que condiciona el acto? ¿Existe una relación directa entre el filicidio y la violencia familiar? ¿Qué motiva a una madre a cometer este delito?

"Las mujeres no matan porque sí. Matan porque han vivido situaciones muy traumáticas, han estado sujetas a actos de violencia doméstica. En estos casos, son protagonistas de lo que nosotros llamamos Síndrome de Estocolmo familiar. En situaciones de violencia doméstica, la mujer pasa primero por un proceso en el que primero siente los golpes, percibe el ambiente como no seguro.

"Luego, inicia una etapa donde trata de reorientarse, de buscar otros referentes, el marido la confina, la aísla. Pasa así a un tercer momento de enfrentamiento, en el que empieza a incorporar el discurso de su pareja para sentirse segura y termina adaptándose a esta situación, identificándose con el agresor y generalmente vuelca la violencia hacia sus hijos", evaluó Nin.

Del mismo modo, el filicidio suele estar vinculado a estados mentales patológicos que llevan a las mujeres a negar, en forma inconsciente, el embarazo; a no reconocer al recién nacido como hijo, a caer en depresiones puerperales.

La depresión puerperal es definida por los autores de la investigación como "un estado caracterizado por el rechazo total hacia la criatura, que produce un sentimiento asimilable al terror. La madre permanece ausente, triste, alejada, apática; la sensación dominante es la de haber perdido la propia personalidad y ser una mera esclava del bebé y del ambiente".

Los episodios psicóticos posparto pueden estar vinculados con personalidades esquizofrénicas y acompañados por alucinaciones que les ordenan matar al niño.

Agregan que, en estas mujeres, predomina "una gran ansiedad de vaciamiento o castración, crisis de angustia, llanto espontáneo por mayor tiempo de lo que suele durar la tristeza posparto, desinterés por el niño, sentimientos de autodesvalorización y autorreproches con características melancólicas. "Se ven inútiles, inservibles, no saben si podrán criar a sus hijos", destacan las autoras de la investigación.

Asimismo, hay quienes asesinan a sus hijos en "homicidios sustitutivos": en lugar de matar al cónyuge, matan a los niños por asociación o parecido: Por transferencia, el hijo recuerda el objeto del odio.

También, cuando el marido no acepta un embarazo y quiere deshacerse de él, muchas veces son las mujeres las que ejecutan el acto final. Los hombres aseguran que no las embarazaron, niegan ser el padre, las agreden. Además, se trata de mujeres que no trabajan, que dependen de su pareja, viven una situación de asimetría y de abuso de poder y que, en muchos casos, fueron niñas maltratadas por su padre o madre, recordó Nin.

Los responsables del estudio tuvieron entrevistas personales con la mayoría de las mujeres filicidas que están presas o internadas, por su patología mental, en el Hospital Vilardebó, un centro público de atención psiquiátrica. Cuando se les preguntaba acerca del parto, eran incapaces de registrar el momento en que nació su bebé, lo cual puede obedecer a la propia enfermedad psiquiátrica como psicosis, esquizofrenia, trastornos bipolares o estructuras borderline, aclaró el psicoanalista Alejandro Garbarino.

De acuerdo con Nin, para muchas mujeres que llegaron al extremo del filicidio luego de un tratamiento y seguimiento, lo sucedido aparece como una parte muy separada de ella, recomponen su vida, llegan a casarse con la persona con la que tuvieron esa relación y tienen otros hijos.

Atras   26.01.2009.


Madres filicidas :Mandato Maternidad e Infanticidio

Madres filicidas :Mandato Maternidad e Infanticidio

*LILIANA AGUIRRE

En ocasión de las VI Jornadas de "Las Mujeres en la Historia Argentina" llevadas a cabo en el año 2006 en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba bajo la dirección de la fundadora de las mismas Jornadas, fundadora también del Movimiento Aqui Mujeres y Mujeres Más Aquí, y de la organización Violencia Cero (Dra Liliana Aguirre) los temas expuestos fueron justamente los de Maternidad, Mandato e Infanticidio con el análisis de dos casos penales dilucidados a la luz de la "justicia" por la cual se condena a las madres autoras de dicho accionar. La investigación de los casos estuvo basada en los antecedentes clínicos de dos mujeres del S. XIX desde lo psicoginecológico, alteración puerperial, violencia doméstica, abandono, mal trato, amenazas contra la vida, hostigación diaria y permanente por parte del cónyuge, falta de los deberes de alimento y sanitarismo entre otros, por lo que induce a que una mujer no se encuentre en estado de compleja alteración mental para cometer semejante acto, solo el desborde la desesperación la falta de ayuda y la violencia colocan a la madre víctima de tales emociones en un entramado de soledad y angustia que solo pueden comprender congéneres sensibles. El desarrollo de la temática y sus conclusiones se encuentran en Editorial para su publicación en forma.

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Uruguay:

Madres filicidas sufren problemas psiquiátricos o violencia doméstica

Cristina Canoura

Montevideo.

La mujer que mata a su hijo recién nacido es considerada, en todo el mundo, un ser despreciable que no merece vivir, pues rompe el mandato social que espera de ella amor sin límite, abnegación y entrega total. Para ella, se exige el peso máximo de la ley por haber cometido el delito de "filicidio".

Sin embargo, la gran mayoría de ellas sufre enfermedades mentales severas, entre otras, psicosis puerperal, trastornos de personalidad y otros que están en el límite de la psicosis (considerados estructuras borderline) o retraso mental en diferentes grados.

La penuria económica, la violencia doméstica vivida desde la niñez o en la vida adulta y embarazos no deseados y encubiertos son también circunstancias que caracterizan la situación de las madres que llegan al extremo de asesinar a su cría.

En Uruguay, en el decenio 1997-2007, se detectaron 14 casos de filicidio cometidos por 12 mujeres (una de ellas fue autora de tres muertes), según consigna el estudio "Mujeres filicidas en Uruguay", al que tuvo acceso SEMlac.

Coordinada por la psicóloga Ana Nin, la pesquisa fue abordada por un equipo integrado por sociólogos y psicólogas que se especializan en psicología jurídica en la clínica M y H Garbarino, que dirige el psicoanalista Alejandro Garbarino.

Este estudio fue presentado en agosto en las segundas jornadas "Más allá del consultorio", organizadas por la Asociación Uruguaya de Psicoterapia Psicoanalítica y en el V Congreso Nacional de Psicólogos Forenses de Argentina, realizado en Buenos Aires, a mediados de ese mes.

"Las madres que dan muerte a sus hijos pequeños son las más estigmatizadas por la sociedad; se les considera frías y despiadadas, no sólo por contrariar la ley natural de reproducir la especie, sino también por la indefensión de la víctima. Se concibe la época del embarazo y alumbramiento como el momento cúlmine de la vida de la mujer, ya que esto la habilita a ejercer la maternidad, es decir, la función suprema impuesta desde la cultura", se sostiene en el trabajo.

Con un alto impacto social, en los últimos tiempos se han registrado en Uruguay varios delitos de este tipo, así como un incremento de las denuncias de abuso sexual y maltrato de niños.

Según confirmó a SEMlac la psicóloga forense Ana Nin, los casos de filicidio aumentaron de uno a tres por año, a partir de 2002. La crisis económica que detonó ese año y el aumento de los casos de violencia doméstica a los que están vinculados subyacen como causas de ese incremento.

La investigación, coordinada por Nin, partió con una minuciosa búsqueda de casos de filicidio en el Archivo del Instituto Técnico Forense. La pesquisa no fue simple ya que, desde 1995, la llamada "Ley de Seguridad Ciudadana" modificó la norma penal y lo que otrora se calificaba de "infanticidio" pasó a ser genéricamente "homicidio", por lo cual se analizó cada uno de los expedientes así caratulados, en los que las víctimas fueran bebés, niños pequeños o aun hijos adultos.

Desde el punto de vista judicial, en casos de psicosis, de retraso mental profundo o de una alteración mental significativa, las autoras del delito son declaradas inimputables: recibirán tratamiento psiquiátrico y psicológico en confinamiento, pero no serán procesadas.

La edad de las filicidas osciló entre los 18 y los 64 años. Las mujeres que estaban comprendidas en la franja de los 18 a los 25 años fueron responsables de cuatro de las muertes; 75 por ciento de ellas correspondieron a recién nacidos.

De las otras cuatro muertes cometidas por mujeres de 26 a 35 años, una es de un recién nacido, dos corresponde a niños menores de un año y otra a uno de dos.

En la franja de 35 a 45 años se produjeron tres decesos: dos recién nacidos gemelos y un niño menor de un año. En esta franja también hay una mujer contabilizada en la anterior, pues cometió el crimen dos veces, a los 34 y a los 40 años, cuando quedó embarazada de gemelos.

En el grupo de 46 a 65 años se dio muerte a tres mayores de edad. De las 14 víctimas fatales, 13 pertenecen al sexo masculino y uno al femenino.

Nin explicó que hay una relación directa entre la edad de las filicidas y el estrato social al que pertenecen. Las más jóvenes viven en situaciones de marginalidad. Las que matan a sus hijos cuando ya no son niños pertenecen a un estrato social medio y alto y, en dos de esas situaciones, el motivo declarado fue el que los expertos califican de "altruístico", es decir, aliviar del sufrimiento a un hijo gravemente enfermo o al grupo familiar.

Cuando la víctima del filicidio es un recién nacido, este se cometió fue por asfixia, abandono o puñaladas. En menores de dos años, la mayoría de las muertes fueron causadas por golpes (un caso por ahorcamiento). Los mayores murieron por armas de fuego.

"Si analizamos la casuística, vemos que muchas de estas mujeres padecen trastornos mentales importantes y severos. Eso habla de la salud mental de la población. Si bien no es un número elevado de casos comparado con otros delitos, pensamos que la violencia es también un gran problema de salud", acotó Nin.

Causas subyacentes

La investigación buscó responder las siguientes preguntas: ¿Las filicidas padecen una enfermedad mental que condiciona el acto? ¿Existe una relación directa entre el filicidio y la violencia familiar? ¿Qué motiva a una madre a cometer este delito?

"Las mujeres no matan porque sí. Matan porque han vivido situaciones muy traumáticas, han estado sujetas a actos de violencia doméstica. En estos casos, son protagonistas de lo que nosotros llamamos Síndrome de Estocolmo familiar. En situaciones de violencia doméstica, la mujer pasa primero por un proceso en el que primero siente los golpes, percibe el ambiente como no seguro.

"Luego, inicia una etapa donde trata de reorientarse, de buscar otros referentes, el marido la confina, la aísla. Pasa así a un tercer momento de enfrentamiento, en el que empieza a incorporar el discurso de su pareja para sentirse segura y termina adaptándose a esta situación, identificándose con el agresor y generalmente vuelca la violencia hacia sus hijos", evaluó Nin.

Del mismo modo, el filicidio suele estar vinculado a estados mentales patológicos que llevan a las mujeres a negar, en forma inconsciente, el embarazo; a no reconocer al recién nacido como hijo, a caer en depresiones puerperales.

La depresión puerperal es definida por los autores de la investigación como "un estado caracterizado por el rechazo total hacia la criatura, que produce un sentimiento asimilable al terror. La madre permanece ausente, triste, alejada, apática; la sensación dominante es la de haber perdido la propia personalidad y ser una mera esclava del bebé y del ambiente".

Los episodios psicóticos posparto pueden estar vinculados con personalidades esquizofrénicas y acompañados por alucinaciones que les ordenan matar al niño.

Agregan que, en estas mujeres, predomina "una gran ansiedad de vaciamiento o castración, crisis de angustia, llanto espontáneo por mayor tiempo de lo que suele durar la tristeza posparto, desinterés por el niño, sentimientos de autodesvalorización y autorreproches con características melancólicas. "Se ven inútiles, inservibles, no saben si podrán criar a sus hijos", destacan las autoras de la investigación.

Asimismo, hay quienes asesinan a sus hijos en "homicidios sustitutivos": en lugar de matar al cónyuge, matan a los niños por asociación o parecido: Por transferencia, el hijo recuerda el objeto del odio.

También, cuando el marido no acepta un embarazo y quiere deshacerse de él, muchas veces son las mujeres las que ejecutan el acto final. Los hombres aseguran que no las embarazaron, niegan ser el padre, las agreden. Además, se trata de mujeres que no trabajan, que dependen de su pareja, viven una situación de asimetría y de abuso de poder y que, en muchos casos, fueron niñas maltratadas por su padre o madre, recordó Nin.

Los responsables del estudio tuvieron entrevistas personales con la mayoría de las mujeres filicidas que están presas o internadas, por su patología mental, en el Hospital Vilardebó, un centro público de atención psiquiátrica. Cuando se les preguntaba acerca del parto, eran incapaces de registrar el momento en que nació su bebé, lo cual puede obedecer a la propia enfermedad psiquiátrica como psicosis, esquizofrenia, trastornos bipolares o estructuras borderline, aclaró el psicoanalista Alejandro Garbarino.

De acuerdo con Nin, para muchas mujeres que llegaron al extremo del filicidio luego de un tratamiento y seguimiento, lo sucedido aparece como una parte muy separada de ella, recomponen su vida, llegan a casarse con la persona con la que tuvieron esa relación y tienen otros hijos.

Atras   26.01.2009.

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